Los riñones son tan importantes como desconocidos. Asociados, tradicionalmente, a ser la depuradora de los desechos del organismo, su función es mucho más sistémica de lo que se piensa. Su mejor o peor estado guarda relación con la vida saludable de sus dueños. «La nefrología es una especialidad completamente desconocida. De hecho, en el momento de elegir una, mucha gente se pensaba que me iba a necrología», cuenta Borja Quiroga, nefrólogo en el Hospital Universitario de la Princesa, de Madrid, y que junto al chef con una Estrella Michelín, Miguel Cobo, publica Por mis riñones que hoy como bien (Rosamerón, 2024).
—House era nefrólogo. Peculiar, pero nefrólogo.
—Efectivamente. Pero luego la gente no tiene conocimiento de cómo tiene su riñón, que al final es lo interesante.
—Si mirásemos a los riñones, ¿qué veríamos?
—Los riñones son dos habichuelas de 10 u 11 centímetros que tenemos en la parte detrás de la espalda, en la parte baja. Por eso muchas veces se confunde el dolor de espalda con el dolor de riñones. Ambos tienen continuidad con dos órganos bastante conocidos, uno es el hígado en el lado derecho y otro es el bazo.
—¿Qué hacen por nosotros más allá que eliminar esas sustancias que nos sobran? En el libro explica que tienen implicaciones a todos los niveles.
—Eso es, el riñón es conocido por ser la depuradora del cuerpo y a los nefrólogos eso se nos queda como un poco corto. El riñón tiene capacidad para recibir 180 litros de sangre al día y convertirlos en solo dos de orina, más o menos. Esos dos litros son los que eliminamos durante 24 horas, los desechos, las cosas que son tóxicas para el organismo. Por eso cuando a uno no le funciona el riñón necesita diálisis para poder sobrevivir y que no le suba el potasio, que no le suba la urea, que no le suba el fósforo, elementos que son malos. Sin embargo, el riñón tiene funciones muchísimo más sistémicas e, incluso, interesantes que eso. Por ejemplo, regula la anemia. En el riñón se sintetiza la famosa EPO, la eritropoyetina, la de los escándalos del dopaje de los ciclistas. Cuando tenemos hemoglobinas bajas, se activa la síntesis de eritropoyetina y le da la señal a la médula ósea para que sintetice glóbulos rojos. De ahí, que los pacientes con enfermedad renal crónica tengan más anemia. El riñón también regula la calcificación de los huesos, porque regula el calcio y el fósforo. Esto está relacionado con la osteoporosis. De hecho, los pacientes en diálisis tienen el fósforo alto y el calcio bajo, lo cual es malísimo para sus huesos. Además, tienen una función maravillosa porque alberga la proteína de antienvejecimiento, que se llama cloto, que se sintetiza en el riñón. Es más, cuando tenemos una enfermedad renal, se reduce. Pero también disminuye en otras circunstancias, como cuando comemos comida ultraprocesada que tiene mucha carga de fósforo. Y esto es muy interesante, porque las personas que tienen el cloto bajo sufren un envejecimiento acelerado.
