Vive  sin dolor

Y después de la quimio, ¿qué?: «Como el cáncer puede volver, lo que quieres es vivir»

Cuando Carolina Pan supo que padecía cáncer de mama triple negativo tenía 35 años, era marzo del 2021. Desde entonces, ha pasado por una tumorectomía, seis meses de quimioterapia, por una mastectomía con reconstrucción inmediata, un año de tratamiento con olaparib y, después y seis meses de quimioterapia, esta vez oral. Ahora, cuenta, se está recuperando después de una cirugía para extirpar ovarios y trompas. Es, por definición, una superviviente, aunque haya grupos de pacientes que no estén de acuerdo con esta terminología. 

Esta coruñesa recuerda como si fuese ayer el momento en el que su oncóloga le comunicó que estaba libre de cáncer. Su madre, que estaba con ella en la consulta, se puso a llorar. Ella solo pudo decir: «Vale, y ahora, ¿qué?». Estuvo varios días en shock. Por aquel entonces, un año y medio después de la detección, le quedaba parte del camino por recorrer, aunque el cáncer ya no estaba en su cuerpo. Durante un año más siguió acudiendo al hospital para recibir la medicación. Se convirtió en una rutina de tratamiento, analítica y oncología para evitar la recaída, que finalizó al cumplir dos años en remisión. En la actualidad, se sigue haciendo revisiones cada seis meses. 

Montse Maceiras hablaba, por primera vez con La Voz de la Salud en el 2022, después de haber superado dos cánceres, de útero y de riñón. En aquella fecha, trabajaba en una tienda de lencería, iba a yoga e intentaba tener una vida activa. Dos años después, la situación ha empeorado. La histerectomía, necesaria en su caso, tuvo efectos secundarios: un linfedema —una inflamación de los tejidos por obstrucción en los canales linfáticos—en la pierna derecha. «No me deja hacer nada, no puedo doblarme, ni siquiera agacharme porque si lo hago, no me levanto», cuenta. «Este problema hace que la cadera derecha se me esté cerrando, tengo cojera ahora mismo», lamenta. Los tratamientos que ha tenido y tiene que tomar también le han provocado diabetes tipo 2 y debilitan sus encías. El dolor tampoco le permite pegar ojo en condiciones.

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